Una isla de esperanza en medio del dolor

Opinión
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Nunca es agradable entrar a un hospital, ni para recibir tratamiento ni para visitar a seres queridos que sufren alguna dolencia. Claro está que la hermosa excepción, es ir a ver a parturientas y sus recién nacidos.

Nunca es agradable entrar a un hospital, ni para recibir tratamiento ni para visitar a seres queridos que sufren alguna dolencia. Claro está que la hermosa excepción, es ir a ver a parturientas y sus recién nacidos.

Pero a pesar este comentario general, hay algunos hospitales que simbolizan esperanza contra viento y marea. Y fe en la vida y en lo bueno de todo lo que se puede hacer para salvarla.

Pues aunque suene quizás un tanto meloso de más, es este tipo de pensamientos el que nos acompaña siempre que entramos al Departamento de Cardiología Pediátrica en el Hospital Wolfson de la ciudad de Holon en Israel, por el que pasan diariamente no solamente niños israelíes de distintas religiones , sino también niños llegados de otros lares. Son todos niños con distintos problemas de corazón, en cuyos países la medicina no está suficientemente desarrollada y por ende, corren peligro.

Han sido ya casi 4000 niños, de 50 países -también de países que no tienen relaciones diplomáticas con Israel- los operados en el marco del proyecto "Salvar el Corazón de un Niño", que funciona en el lugar.

Días atrás, en una nueva visita al hospital-que por cierto no será la última- conversamos con el Dr.Sion Houri, Director de la Unidad Pediátrica de Cuidados Intensivos, por la que pasan todos los niños tras sus respectivas operaciones del corazón.

Dr.Houri, aunque esto sea un hospital, yo le digo que me alegra volver a verlo, porque sigue trabajando y aquí continúan salvando vidas.

Lo intentamos. Esta semana operamos a siete niños, entre ellos uno de Siria o sea que son ya 10 niños sirios desde que empezó allí la guerra. La unidad está casi llena. Hay ahora también dos niños de la Franja de Gaza, uno de Belén, también niños de Kenya y Tanzania, que ya están en el post operatorio.

Un punto bastante común en los niños palestinos que llegan acá, es que vienen ya como bebés. Ahora hay uno que recibimos cuando tenía menos de una semana con un corazón en estado bastante complejo. Lo diagnosticó una médica palestina que estudió acá con nosotros, la Dra. Rula Awad. Cuando llegó a nuestro hospital ya era pediatra. Lo que hizo en nuestro hospital fue toda su capacitación como cardióloga. Así que estudió con nosotros varios años y volvió a trabajar en el hospital de Belén.

El pequeño tendrá que pasar dos operaciones. Tiene un problema muy complejo pero hoy afortunadamente ha comenzado a respirar por sí mismo, tras la primera operación que fue hace tres días. Se recuperará y volverá para la segunda operación dentro de medio año.

Cada caso es un mundo, pero seguramente usted no se olvida de la historia, de los años que lleva en esto...

Claro que no. Hace ya 20 años. Fui uno de los médicos fundadores del programa.

¿Y ya está acostumbrado o sigue sorprendiéndose? No olvidemos que aquí operan a niños de países árabes. Amerita, al menos, destacarlo...

Tengo muy claro que esto no es común, por más que para nosotros sí lo sea ya hace mucho tiempo. No sé si no es normal, pero no dudo de que pensamos seguir haciendo esto mucho tiempo más. Y en relación al hecho que recibimos muchos niños que vienen también de países o zonas hostiles a Israel, pues te diré que pienso que si no los convencemos, al menos seguro los confundimos.

Cuando fue la guerra de Iom Kipur, yo era soldado en mi servicio militar obligatorio. Si alguien me hubiera dicho en ese entonces que años después yo operaría a niños sirios, le habría dicho que estaba loco. Pero el hecho es que así es, atendemos a niños de Siria.

En una de estas camas, aquí atrás mío, hay un niño de Gaza. El padre está en Libia y debo decirte que se me pasó por la mente el pensamiento qué andará haciendo el padre allí... pero no importa. Esta es la gran ventaja de ser pediatra. Hemos atendido a niños cuyos padres son de Hamas o de otros marcos complicados... pero para nosotros no importa quiénes son los padres. Importan los niños.

En lo relacionado a la atención, no hay ninguna diferencia entre el niño de Gaza, Nablus, Tel Aviv, África, Rusia o China, por dar sólo unos pocos ejemplos. Realmente no importa de dónde viene el niño. Para nosotros es una alegría poder ayudarlos.

¿Y qué pasa con los niños israelíes?

Si se opera aquí a un niño israelí, pues estará en las mismas habitaciones que los demás, en las mismas salas operatorias y en la misma sala de cuidados intensivos. La única diferencia es que para los niños que son operados en el marco de "Salvar el corazón de un niño" nosotros tenemos que conseguir el dinero mientras que el tratamiento de los niños israelíes lo paga la caja de seguro médico a la que está afiliada su familia.

¿Surge a veces el tema del conflicto en el diálogo con los padres palestinos?

Recuerdo que cuando comenzó la intifada, llamaron desde Gaza padres de niños a los que habíamos atendido acá a disculparse y decir que ellos no tenían nada que ver .Hace unos 15 años, cuando la situación aquí estaba muy complicada, yo había comenzado a construir mi casa. Me llamó el papá de un niño de Gaza al que habíamos atendido, que trabajaba en construcción, y me propuso construirme la casa.

Recibí una vez el abuelo de un niño jordano al que operamos, que me agradecía por haberle salvado la vida y más que nada, así decía, por haberlo tratado como si fuera mi propio nieto. A nivel personal las relaciones son excelentes. Lo que me preocupa es que cuando se alejan, están expuestos a otras voces .Pero aun así creo que quien estuvo aquí aprecia nuestro trabajo, sabe lo que hacemos.

Y cuando ve o lee las noticias... ¿se agarra la cabeza?

Yo no me agarro la cabeza por nada, estoy acostumbrado a los líos de la política y por otro, a la fuerza de la dinámica de lo que hacemos acá.

Yo nací en Túnez. Crecí allí. Teníamos excelentes relaciones con los vecinos del barrio, de diferentes religiones. Había árabes, italianos, franceses...jugábamos al fútbol, a las bolitas... pero cuando me alejaba medio kilómetro para ir a la escuela, los árabes me tiraban piedras, así que estoy acostumbrado. Hay que tener presente que en general se oye la voz de quienes hacen más ruido, no del resto de la gente...No olvidemos que los bolcheviques eran el 5% de la población de Rusia pero hicieron todo el gran ruido y terminaron tomando el control de toda Rusia. Lo mismo pasa acá. Aunque hagan más ruido que otros los que están armados y ejercer control, no necesariamente todo su pueblo piensa como ellos. Creo que esta regla va para el mundo todo.

Resumamos, para terminar, qué se ha hecho ya en el marco del programa.

Estoy muy feliz de haber llegado al vigésimo año de funcionamiento de este programa. Con la bebita llegada días atrás de Timor Oriental, son 50 los países de los que han venido niños a operarse en el marco de nuestro programa. Hemos operado ya 4.000 niños y continuamos trabajando.

Esto incluye también la capacitación de médicos, no sólo la atención a los niños.

Hemos formado un equipo en Tanzania. Tras varios años de intentos, hemos logrado finalmente comenzar cierto tipo de cooperación con los palestinos. Hay numerosos médicos palestinos trabajando con nosotros.

Hasta ahora el problema era que los sindicatos profesionales tanto en Egipto como en Jordania, y durante un tiempo también los palestinos, se oponían a la normalización de relaciones con Israel e impedían cualquier tipo de cooperación. Pero a veces el pueblo es más fuerte que las organizaciones y es un hecho que operamos a numerosos niños palestinos sin problemas.

Pero la diferencia que se logró en el transcurso del último año es que comenzó la cooperación directa con el hospital de Ramallah, al que ayudamos a formar su equipo. Pero no quiero cantar victoria hasta que todo esté funcionando bien y se concrete plenamente.

La capacitación de médicos palestinos se hace todo el tiempo, pero el hospital de Ramallah es oficial, eso es otra cosa.

Y seguramente, hay mucho más por hacer...

Sin duda, muchísimo más. Ganas de hacer todo, no nos faltan.

¿Algo más que quisiera comentar?

Desear salud mucha salud, y felicidad, a todos estos niños. Que crezcan todos en paz.