Las nuevas “travesuras de Bibi”

Opinión
Tipo y tamaño de letra

El Primer Ministro Netanyahu sigue sorprendiendo con sus particulares actitudes. A pesar que lleva ya casi nueve años en tal alto cargo, tres años en su primer mandato y otros seis en esta oportunidad, su forma de actuar en determinados momentos son impredecibles.
Ocurrido los luctuosos actos el pasado fin de semana en Paris, en donde cinco judíos perdieron la vida, cuatro en el super mercado Kasher y uno, el  dibujante Georges Wolinski, en la sede de Charlie Hebdo, se anunció una multitudinaria marcha de protesta para el domingo 11, para demostrar el repudio a los asesinatos que perpetraron los terroristas yihadista islámicos.

El Primer Ministro Netanyahu sigue sorprendiendo con sus particulares actitudes. A pesar que lleva ya casi nueve años en tal alto cargo, tres años en su primer mandato y otros seis en esta oportunidad, su forma de actuar en determinados momentos son impredecibles.
Ocurrido los luctuosos actos el pasado fin de semana en Paris, en donde cinco judíos perdieron la vida, cuatro en el super mercado Kasher y uno, el  dibujante Georges Wolinski, en la sede de Charlie Hebdo, se anunció una multitudinaria marcha de protesta para el domingo 11, para demostrar el repudio a los asesinatos que perpetraron los terroristas yihadista islámicos.
En forma casi automática comprometieron su presencia los principales líderes de Europa y también representantes de países africanos y asiáticos.
En un primer momento, la oficina del P.M. anunció que este no acudiría al acto porque no había tiempo para montar un aparato de seguridad que pudiese protegerlo. Por círculos no oficiales se comentaba que el gobierno de Francia no vería con agrado la presencia de la máxima autoridad israelí para que no interpretara su presencia como un acercamiento de las relaciones entre Francia e Israel de cara a las posibilidades del país galo para ofrecerse de mediador en el conflicto con los palestinos.
Esas declaraciones fueron desmentidas y entonces la duda quedó vigente. La excusa del tema de seguridad se desvanecía cuando se sabía que concurrirían la canciller de Alemania, los Primeros Ministros de Gran Bretaña y España y otras importantes figuras. Si había seguridad para estos, ¿se podía admitir que Netanyahu no estuviese tranquilo en Paris?  Se comenzó a sospechar que la realidad era otra y se fueron barajando posibilidades reales.  En síntesis estas pueden sintetizarse en tres grupos:
a)    Realmente Francia no deseaba la presencia de la máxima autoridad israelí para no tener un problema adicional a todos los que se presentaban en esos momentos.
b)    El P.M. no deseaba hacer el viaje y por tal motivo no consideraba la posibilidad de viajar.
c)    No había tiempo para adecuar en un avión de El Al, el dormitorio que había utilizado el P.M. hace poco tiempo atrás para descansar del largo viaje de cuatro horas que debía realizar.
Luego, con el paso de las horas comenzó a aclararse el panorama.
Respecto a la última de las posibilidades, se recordó que Netanyahu se había comprometido a no volver a realizar el pedido del avión dormitorio ya que en esa oportunidad el costo había sido de 97.000 euros (127.000 dólares). Pero ya es mundialmente sabido que el P.M. promete cosas y luego se olvida, pero al saberse que en el viaje no iría su esposa se entendió que, dormitorio no habría.
Se volvió a rever el tema del no interés de Francia en la visita de un dirigente de tal alto rango Israelí, pero la cancillería de ese país lo negó, pero comunicó que si B.N. concurría, ellos también invitarían a Abu Mazen, presidente de la Autoridad Palestina.
Conclusión final, el P. M. no deseaba viajar. Ya bastante frío se había sufrido en Jerusalén los últimos días y seguramente iba a ser más provechoso pasar el fin de semana en su casa de Cesárea.
Pero por otro lado, Avigdor Lieberman, todavía ministro de RR.EE., anunció que él iría a representar a Israel en el acto. También el líder de HaBait Haiudit, Neftalí Benett anunciaba su viaje. Eso fue superior a los deseos de confort del P.M.  No podía cederle a sus rivales en las próximas elecciones el lugar de una foto con los primeros mandatarios del mundo y él estar ausente. Esos lujos se los puede dar Barak Obama que ya no es reelegible, pero él no.
Entonces, como por arte de magia los problemas de seguridad desaparecieron y rumbo a la Ciudad Luz, en estos momentos con mucho menos brillos que en antaño.
Ya el día de la marcha se lo vio rodeado de líderes de más de 50 países y muchísimos funcionarios de niveles significativos en la Unión Europea, las Naciones Unidas y otras organizaciones de primer orden en el contacto internacional. Los mandatarios estaban reunidos y se los llevaría a los Campos Elíseos, donde se realizaría la marcha en autobuses. Al llegar el primero de ellos, Bibi intentó ingresar en el mismo y no le fue posible. El mismo partió sin él y solo encontró lugar en el segundo. Al arribar ya estaba formada la primera fila y Abu Mazzen en un lugar privilegiado.
Bibi estaba en tercera fila según puede apreciarse en las primeras fotos que se divulgaron. Recuerdo que cuando llegámos al país, en los primeros días del ulpán (lugar donde se estudia el idioma) la morá (maestra) nos dijo; “Para triunfar en Israel hay que tener codos muy fuertes. Para ascender a un autobús y lograr buen lugar, para poder salir de un ascensor cuando todos quieren entrar antes que salgan los que están dentro y para trepar en la política”. Pocos metros de marcha y Bibi ya en segunda fila.  Un par de sonrisas, le extiende la mano a un mandatario de color que seguramente no había visto en su vida y ya llega a prima fila.  Luego a su lado  se encuentra el ex presidente Nicolas Sarkozy, que ya había mostrado su desagrado con Bibi lo deja pasar y ya está. A solo dos lugares de Ángela Merkel y Françoise Hollander. Mucho más a la derecha se ubicaban Mariano Rajoy y David Camerón. Pero ya lejos de la foto.  Que orgulloso uno se puede sentir al saber que el representante de Israel está en primer lugar. Nos viene a la memoria la histórica frase de Tal Brodi cuando Maccabi Tel Aviv gana el campeonato europeo de Básquet en 1977,  “Anajnu a la mapá” (nosotros en el mapa) ha quedado en la historia.
Nota al margen durante la manifestación un grupo de personas agitando la bandera de Israel aplaudían al paso de la marcha. Netanyahu saltando todo protocolo y olvidando que ese era un acto solemne y no una marcha política, comenzó a saludarlos con la mano. (Ver foto)
Pero las vicisitudes no terminaron ahí. Antes de partir para Francia el P.M. hizo declaraciones ante el periodismo y parte de sus fieles e incondicionales seguidores, que el lugar de los judíos franceses era Israel y que en esta tierra los recibiríamos con los brazos abiertos. Esas manifestaciones las repitió en su destino agregando que Francia no era un lugar seguro para los judíos.
Al día siguiente de la manifestación se hizo un gran acto en la Sinagoga Central de Paris en donde se colmó totalmente su capacidad, calculada en más de 5.000 personas. Invitado el Presidente francés y el Primer Ministro Manuel Valls hicieron uso de la palabra. En franca replica  a los dichos de nuestro P.M. el presidente Hollander expresó que los judíos son parte de la historia de Francia, que ese es su lugar y que serán protegidos. En fuentes diplomáticas se comentó que hubo una queja oficial y el ministerio de RR.EE. tuvo que excusarse. Si la lengua no hubiese sido más rápida que la mente, seguramente no se hubiese llegado a esa situación. Luego la comitiva se dirigió al lugar del atentado en el supermercado Kasher sin nigún tipo de custodia especial. Todo había pasado. Una nueva anécdota para inscribir en su Curriculum  Vitae.
Cr. Víctor Vaisman
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Primer Ministro Netanyahu sigue sorprendiendo con sus particulares actitudes. A pesar que lleva ya casi nueve años en tal alto cargo, tres años en su primer mandato y otros seis en esta oportunidad, su forma de actuar en determinados momentos son impredecibles.

Ocurrido los luctuosos actos el pasado fin de semana en Paris, en donde cinco judíos perdieron la vida, cuatro en el super mercado Kasher y uno, el  dibujante Georges Wolinski, en la sede de Charlie Hebdo, se anunció una multitudinaria marcha de protesta para el domingo 11, para demostrar el repudio a los asesinatos que perpetraron los terroristas yihadista islámicos.

En forma casi automática comprometieron su presencia los principales líderes de Europa y también representantes de países africanos y asiáticos.

En un primer momento, la oficina del P.M. anunció que este no acudiría al acto porque no había tiempo para montar un aparato de seguridad que pudiese protegerlo. Por círculos no oficiales se comentaba que el gobierno de Francia no vería con agrado la presencia de la máxima autoridad israelí para que no interpretara su presencia como un acercamiento de las relaciones entre Francia e Israel de cara a las posibilidades del país galo para ofrecerse de mediador en el conflicto con los palestinos.

Esas declaraciones fueron desmentidas y entonces la duda quedó vigente. La excusa del tema de seguridad se desvanecía cuando se sabía que concurrirían la canciller de Alemania, los Primeros Ministros de Gran Bretaña y España y otras importantes figuras. Si había seguridad para estos, ¿se podía admitir que Netanyahu no estuviese tranquilo en Paris?  Se comenzó a sospechar que la realidad era otra y se fueron barajando posibilidades reales.  En síntesis estas pueden sintetizarse en tres grupos:

a)    Realmente Francia no deseaba la presencia de la máxima autoridad israelí para no tener un problema adicional a todos los que se presentaban en esos momentos.

b)    El P.M. no deseaba hacer el viaje y por tal motivo no consideraba la posibilidad de viajar.

c)    No había tiempo para adecuar en un avión de El Al, el dormitorio que había utilizado el P.M. hace poco tiempo atrás para descansar del largo viaje de cuatro horas que debía realizar.

Luego, con el paso de las horas comenzó a aclararse el panorama.

Respecto a la última de las posibilidades, se recordó que Netanyahu se había comprometido a no volver a realizar el pedido del avión dormitorio ya que en esa oportunidad el costo había sido de 97.000 euros (127.000 dólares). Pero ya es mundialmente sabido que el P.M. promete cosas y luego se olvida, pero al saberse que en el viaje no iría su esposa se entendió que, dormitorio no habría.

Se volvió a rever el tema del no interés de Francia en la visita de un dirigente de tal alto rango Israelí, pero la cancillería de ese país lo negó, pero comunicó que si B.N. concurría, ellos también invitarían a Abu Mazen, presidente de la Autoridad Palestina.

Conclusión final, el P. M. no deseaba viajar. Ya bastante frío se había sufrido en Jerusalén los últimos días y seguramente iba a ser más provechoso pasar el fin de semana en su casa de Cesárea.

Pero por otro lado, Avigdor Lieberman, todavía ministro de RR.EE., anunció que él iría a representar a Israel en el acto. También el líder de HaBait Haiudit, Neftalí Benett anunciaba su viaje. Eso fue superior a los deseos de confort del P.M.  No podía cederle a sus rivales en las próximas elecciones el lugar de una foto con los primeros mandatarios del mundo y él estar ausente. Esos lujos se los puede dar Barak Obama que ya no es reelegible, pero él no.

Entonces, como por arte de magia los problemas de seguridad desaparecieron y rumbo a la Ciudad Luz, en estos momentos con mucho menos brillos que en antaño.

Ya el día de la marcha se lo vio rodeado de líderes de más de 50 países y muchísimos funcionarios de niveles significativos en la Unión Europea, las Naciones Unidas y otras organizaciones de primer orden en el contacto internacional. Los mandatarios estaban reunidos y se los llevaría a los Campos Elíseos, donde se realizaría la marcha en autobuses. Al llegar el primero de ellos, Bibi intentó ingresar en el mismo y no le fue posible. El mismo partió sin él y solo encontró lugar en el segundo. Al arribar ya estaba formada la primera fila y Abu Mazzen en un lugar privilegiado.

Bibi estaba en tercera fila según puede apreciarse en las primeras fotos que se divulgaron. Recuerdo que cuando llegámos al país, en los primeros días del ulpán (lugar donde se estudia el idioma) la morá (maestra) nos dijo; “Para triunfar en Israel hay que tener codos muy fuertes. Para ascender a un autobús y lograr buen lugar, para poder salir de un ascensor cuando todos quieren entrar antes que salgan los que están dentro y para trepar en la política”. Pocos metros de marcha y Bibi ya en segunda fila.  Un par de sonrisas, le extiende la mano a un mandatario de color que seguramente no había visto en su vida y ya llega a prima fila.  Luego a su lado  se encuentra el ex presidente Nicolas Sarkozy, que ya había mostrado su desagrado con Bibi lo deja pasar y ya está. A solo dos lugares de Ángela Merkel y Françoise Hollander. Mucho más a la derecha se ubicaban Mariano Rajoy y David Camerón. Pero ya lejos de la foto.  Que orgulloso uno se puede sentir al saber que el representante de Israel está en primer lugar. Nos viene a la memoria la histórica frase de Tal Brodi cuando Maccabi Tel Aviv gana el campeonato europeo de Básquet en 1977,  “Anajnu a la mapá” (nosotros en el mapa) ha quedado en la historia.

Nota al margen durante la manifestación un grupo de personas agitando la bandera de Israel aplaudían al paso de la marcha. Netanyahu saltando todo protocolo y olvidando que ese era un acto solemne y no una marcha política, comenzó a saludarlos con la mano. (Ver foto)

Pero las vicisitudes no terminaron ahí. Antes de partir para Francia el P.M. hizo declaraciones ante el periodismo y parte de sus fieles e incondicionales seguidores, que el lugar de los judíos franceses era Israel y que en esta tierra los recibiríamos con los brazos abiertos. Esas manifestaciones las repitió en su destino agregando que Francia no era un lugar seguro para los judíos.

Al día siguiente de la manifestación se hizo un gran acto en la Sinagoga Central de Paris en donde se colmó totalmente su capacidad, calculada en más de 5.000 personas. Invitado el Presidente francés y el Primer Ministro Manuel Valls hicieron uso de la palabra. En franca replica  a los dichos de nuestro P.M. el presidente Hollander expresó que los judíos son parte de la historia de Francia, que ese es su lugar y que serán protegidos. En fuentes diplomáticas se comentó que hubo una queja oficial y el ministerio de RR.EE. tuvo que excusarse. Si la lengua no hubiese sido más rápida que la mente, seguramente no se hubiese llegado a esa situación. Luego la comitiva se dirigió al lugar del atentado en el supermercado Kasher sin nigún tipo de custodia especial. Todo había pasado. Una nueva anécdota para inscribir en su Curriculum Vitae.

Cr. Víctor Vaisman

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.