Despierta Europa, el tiempo se está agotando

El instinto asesino predomina en los integristas musulmanes
Opinión
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Descripción foto: El instinto asesino predomina en los integristas musulmanes - Hace ya varios años, que desde Israel se realizan ingentes esfuerzos para tratar de advertir al mundo occidental que el peligro del fundamentalismo musulmán no conoce fronteras y que sus fanáticos representantes, por medio de la violencia, intentarán hacer temblar las bases judeocristianas de nuestra civilización imponiendo el terror y el miedo para luego tratar de implantarnos también su credo y sus arcaicas costumbres. Varios y sangrientos atentados, con cientos de víctimas han azotado a países como Gran Bretaña, España, Bélgica, Holanda, Alemania y otros, y siempre se ha tratado de ocultar su verdadero objetivo, que era, el de socavar las bases de una civilización ya instalada y respetada.  Poco a poco el viejo continente ha engrosado su población con oriundos de África y Asia, que profesan la religión musulmana. Con ellos, van sus costumbres, sus formas de vida y su trato hacia las mujeres, extrañas creencias y “modus vivendi”.

Descripción foto: El instinto asesino predomina en los integristas musulmanes - Hace ya varios años, que desde Israel se realizan ingentes esfuerzos para tratar de advertir al mundo occidental que el peligro del fundamentalismo musulmán no conoce fronteras y que sus fanáticos representantes, por medio de la violencia, intentarán hacer temblar las bases judeocristianas de nuestra civilización imponiendo el terror y el miedo para luego tratar de implantarnos también su credo y sus arcaicas costumbres. Varios y sangrientos atentados, con cientos de víctimas han azotado a países como Gran Bretaña, España, Bélgica, Holanda, Alemania y otros, y siempre se ha tratado de ocultar su verdadero objetivo, que era, el de socavar las bases de una civilización ya instalada y respetada.  Poco a poco el viejo continente ha engrosado su población con oriundos de África y Asia, que profesan la religión musulmana. Con ellos, van sus costumbres, sus formas de vida y su trato hacia las mujeres, extrañas creencias y “modus vivendi”.


Esta vez le tocó a Francia. El 7 de enero de 2015, no podrá ser fácilmente olvidable para los franceses. Y en esta oportunidad el blanco han sido periodistas, caricaturistas y gráficos, por lo cual, la repercusión en los medios de comunicación ha sido mayor, y esperamos que más difícilmente disimulable y olvidable.
Y todo comenzó en Francia. El país de la “Liberté, égalité, fraternité”. El proceso tiene su inicio en la época del Ayatolá Sayyid Ruhollah Musaví Jomeini. Cuando este funesto personaje era expulsado de todas partes del mundo encontró cobijo en 1978, al ser expulsado de Irak donde hostigaba al gobierno de Irán. En ese año se radicó en  Neaufle-le-Château en Francia y desde ahí controló y dirigió todo el proceso de la revolución islámica en su país. Jomeini volvió a Irán el 11 de febrero de 1979, cuando la revolución ya se había consumado, estableció la República Islámica con un presidente electo cada 4 años, reservándose para sí la jefatura de estado con la denominación de Líder Supremo de Irán.
Sin duda a los políticos franceses, en su niñez no les contaron la fábula, atribuida a Esopo, del Escorpión y la Rana. “En ella un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río prometiéndole no hacerle ningún daño. La rana accede subiéndole a sus espaldas pero, cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula "¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos" ante lo que el escorpión se disculpa "no he tenido elección, es mi naturaleza".
La moraleja es fácilmente explicable y no cabe ninguna duda que en esta oportunidad los radicales integristas musulmanes son verdaderos escorpiones. Su deseo, o necesidad de matar a los que no piensan como ellos no pueden ser  dominados. Es cierto que así piensan una mínima parte de los musulmanes. Los que persiguen esa teoría perjudican a todos ellos, a los que se los mira con recelo. El ministro de Interior del país galo dijo textualmente: “no podémonos controlar a todos los musulmanes en suelo francés. Ya existen más de cinco millones de ellos en nuestra tierra, muchos de ellos de segunda generación”. Eso lo conocen perfectamente los líderes integristas y por consiguiente tratan de ganar adeptos para su causa en pleno corazón de Europa.  Los reclutan, los adoctrinan, luego viajan a entrenarse a zonas de Siria, Yemen y Turquía, en poder del I.S. I.S. y posteriormente  son devueltos a sus países de origen para que realicen atentados. Estos ya no tienen aprecio por la vida. Ni por los que no son sus iguales, ni por ellos mismos. Están dispuestos a morir matando y son un verdadero peligro para la gran mayoría de los países de Europa.
En esta oportunidad, dos hermanos ingresaron a la redacción del semanario de caricaturas Charlie Hebdo, que hace unos años tuvo la osadía de publicar los famosos dibujos de Mahoma y a gritos de Alá es Grande dispararon organizadamente, mostrando una sangre fría poco común y eliminaron al director de la publicación, tres de sus más cotizados dibujantes, miembros del personal, personal de seguridad y dos miembros de la policía. Los asesinaron a sangre fría, sin posibilidad de defensa alguna y luego los remataron con un disparo en la cabeza. Fueron doce muertos y once heridos. Luego, sin que se les moviera un pelo salieron caminando pausadamente, subieron a un auto que los aguardaba con otra persona el volante y emprendieron la huida.
Según fuentes de la policía de Francia las fuerzas de seguridad suman 88.000 efectivos y los han localizado y cercado en una zona al norte de Paris.
Sin que este acto tenga ninguna vinculación probada, al día siguiente, también fue baleada hasta la muerte una mujer de la fuerza de policía francesa y otro resultó herido. Los testigos indicaron que un sujeto  con un chaleco antibalas puesto inició el enfrentamiento armado contra agentes de la policía municipal que se desplazaban como de costumbre por esta zona de Montrouge, en el sur de París.
Los dos policías municipales fueron heridos por el impacto de las balas, llevando la peor parte una mujer de 35 años, quien falleció cuando fue trasladada a un establecimiento de salud.
Las horas que siguieron fueron un verdadero suplicio para los parisinos. Los asaltantes de Charlie Hebdo fueron localizados al norte del país y emprendieron una huida hasta terminar parapetándose en una imprenta en un pequeña localidad vecina a la capital francesa. En el modesto taller había una persona que estaba en el sótano y este se escondió cuando oyó disparos sin que los terroristas se dieran por enterados. Estuvieron dentro del local ocho interminables horas mientras la T.V. mostraba esas imágenes a casi todos los países del mundo. Al final, salieron dando gritos reivindicando su causa disparando contra las fuerzas de seguridad, hasta que fueron abatidos.
En el otro atentado, la historia es aún más novelesca. El asesino de la policía muerta francesa huyó y luego se introdujo en un  supermercado que vende comida kasher. El negocio estaba lleno de compradores que realizaban sus compras para Shabat. Según versiones no bien entró asesinó, sin defensa alguna, a cuatro parroquianos, por lógica, todos ellos judíos y luego estuvo varias horas dentro del negocio. Luego de un asedio prolongado la policía ingreso por la fuerza al local y lo ultimó sin que se produjeran nuevas víctimas.  En poco más de 50 horas en Francia se habían producido diez y siete asesinatos a mansalva, se produjeron una docena de heridos, cuatro de ellos graves, pero ya fuera de peligro, más la muerte de los tres fanáticos. Al escribir estas líneas aún se busca a la pareja de este último extremista que se supone lo ayudó a perpetrar el primer atentado.
Acontecimientos de este calibre tienen dos funestas consecuencia.  Por un lado, todos los musulmanes que viven en tranquilidad y respetando las costumbres y las leyes de los países que les dan cobijo, ven perjudicada su forma de vida pues, comienzan a ser sospechados por sus vecinos, y estos los van relegando de la sociedad.  Por otro lado estas actitudes conllevan a fortificar los movimientos fascistas y nacionalistas que perjudican a todas las minorías étnicas y religiosas que viven pacíficamente. Serios disturbios en Alemania se han producido con marchas a favor de uno y otro bando. El entredicho se ha planteado.
En el caso especial de los judíos, en Francia, estos se ven jaqueados por ambos lados. Por un lado el peligro que estas actitudes de los fanáticos musulmanes produzcan daños y perjuicios sobre sus componentes y, además los movimientos de extrema derecha, si bien sus objetivos ahora son luchar contra los musulmanes fanáticos, a la larga demostraran su actitud antisemita y  pueden provocar perjuicios impredecibles a la comunidad judía de Francia. Luego de acontecimientos de este tipo Jean-Marie Le Pen y su hija, se deben regocijar, pues le brinda material muy valioso para luchar por sus terribles metas. No en vano, en estos últimos meses, ha aumentado la aliá a Israel de parte de la comunidad francesa. Esta está alcanzando limites insospechables. Hoy Francia ocupa el primer lugar, junto a Ucrania, donde los judíos no se sienten seguros y planifican instalarse en Israel. Bienvenidos sean. Siempre, serán recibidos con los brazos abiertos, aunque a todos nos hubiese resultado más grato que vengan por idealismo y no por miedo o perseguidos.
Cr. Víctor Vaisman
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