El año termina con… Síntomas preocupantes en la sociedad israelí

Síntomas preocupantes en la sociedad israelí.  No ocultarlos y debatirlos
Opinión
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Descripción foto: Síntomas preocupantes en la sociedad israelí.  No ocultarlos y debatirlos

Son de los temas que uno como judío y sionista preferiría no tener que escribir (por supuesto que siempre está la otra alternativa: no escribir). Entre otras razones por el temor de que “alguien” haga mal uso de estos comentarios, agregando un elemento más a su arsenal anti-israelí y/o antisemita. Soy conciente de que eso puede ocurrir. No obstante, no puedo permanecer callado. También en Israel hay muchos que no permanecen callados.

El tema preocupa. Por distintas circunstancias la sociedad israelí –o sectores de la misma, no quisiera generalizar- se está alejando de los valores que en su momento tuvieron los "padres fundadores" de la nación. Esto incluye al gobierno que es, parcialmente, también reflejo de la sociedad israelí.

Quiero hacer mención de dos hechos puntuales que son del pasado muy reciente: 

1-El proyecto de “Ley de Nacionalidad” (tema actualmente vigente)

 2-El atentado contra el colegio bilingüe judeo-árabe de Jerusalem.

El proyecto de Ley de Nacionalidad tiende a “afianzar” o “enfatizar” el carácter judío del Estado de Israel. Pero el tema pasa por el hecho de que ese “énfasis” o "afianzamiento" iría en detrimento del carácter democrático del Estado. Sin quererlo –¿o queriendo?- el proyecto contrapone judaísmo a democracia. No hay necesidad de hacerlo. El carácter judío del Estado de Israel ya queda plenamente de manifiesto en la Declaración de Independencia, al mencionarse en uno de sus parágrafos el “Estado judío en la Tierra de Israel”. También queda de manifiesto mediante, por ejemplo, leyes como la Ley del Retorno. ¿Qué más? ¿Qué duda cabe acerca del carácter judío del estado? 

¿Por qué solicitarlo permanentemente hacia adentro y hacia fuera?

Este proyecto de ley mal habido y la percepción que muchos tienen del mismo va en detrimento de la democracia, va en detrimento de  grupos minoritarios que viven en Israel y son ciudadanos con iguales derechos y obligaciones. O debieran serlo.

Quienes elaboraron en su momento la Declaración de Independencia de Israel, con inteligencia  dosis de realismo y sabiduría, formularon una síntesis nada simple entre judaísmo y democracia. ¿Por qué modificarlo ahora? ¿Por qué modificarlo? Éticamente no está bien. Y por si esto fuese poco, echa más leña al fuego. En una situación siempre compleja. Inestable y sensible. Y además: dónde queda la aplicación del precepto bíblico que conceptualmente dice algo así como “Una misma ley habrá para todos los habitantes del país”.

 Por suerte se han levantado voces, como la del propio digno Presidente de Israel, Rivlin , cuestionando con toda clase de argumentos dicho proyecto de ley. Como así  también se han expresado jueces.  Y muchos integrantes de distintas corrientes político-partidarias. 

Porque siguen habiendo  voces sensatas en Israel.

El Primer Ministro Netanyahu tiene, entre otros, un problema muy serio: hay en su gabinete quienes están más a la derecha que él y presionan sobre él. Por otro lado y por fortuna, Israel sigue siendo -¿hasta cuándo?- una sociedad democrática en la cual éste tipo de temas puede francamente discutirse.

Somos especialistas en complicarnos las cosas. 

Esperemos- escribo a título personal-que el proyecto “Ley de Nacionalidad” no salga ni siquiera en una versión moderada. En caso de ser aprobado, de la forma que sea, sería absolutamente  contraproducente: ética y políticamente. Fomentaría aún más división a todo nivel y las consecuencias serían muy malas tanto a nivel interno como  a nivel internacional. 

Pilar Rahola, una de nuestras mejores amigas en el mundo, también se ha manifestado contraria a este proyecto de ley. ¿Estamos dispuestos a perder los pocos amigos que, abiertamente, contra viento y marea se la juegan por nosotros en el mundo?

La red de escuelas Iad Veiad –literalmente "mano con mano"- es un hermoso proyecto que se viene aplicando hace algún tiempo en Israel: escuelas bilingües judeo-árabes. En distintas partes del país. Cerca de 1000 alumnos judíos y árabes participan de las mismas. El objetivo es claro: estimular, desde la más tierna infancia, la convivencia entre los niños árabes y judíos que asisten a dicha red escolar. Tender puentes. Educar hacia la paz. 

Se empieza desde abajo. Es bueno, muy bueno que -a modo de ejemplo- cuando se acerca el shabat tanto unos niños como otros puedan decirse  shabat shalom. Es bueno que los nuestros aprendan a decir “salam”. Es bueno que los niños árabes aprendan a decir "shalom". Es muy bueno que algo así exista (como es muy bueno, muy loable y tiene mucho en común el proyecto de orquesta israelí-árabe-palestina del director Baremboim, más allá de lo polémico del personaje, más allá de dichos suyos con los cuales en lo personal muchas veces no concuerdo). Todo lo que se haga para estimular la convivencia a cualquier edad me parece muy bien. Cuanto antes mejor.

Que “del otro lado” por lo general no hay demasiada reciprocidad es cierto. 

Eso de todos modos no nos exime de hacer, dentro de nuestras posibilidades, lo que debemos hacer.

Hace algunas semanas, una de las escuelas de la red Iad Veiad  en Jerusalem, fue objeto de un atentado realizado por extremistas “nuestros”. Vergüenza.

 Aparecieron “graffitis” en algunas de las aulas de la escuela, algunos de las cuales recordaban al antidemocrático Rabino Kahana, y otros que realmente me da mucha verguenza escribir.

El hecho de que este vandálico acto se haya cometido en momentos en que no había clase, no minimiza el atentado más allá del hecho de que, por cierto,  terroristas de otras partes del mundo realizan sus atrocidades intencionadamente, con los niños adentro.

Los extremistas que atentaron contra Iad Veiad atentaron contra la sana convivencia de los niños. Espero, confío en que no logren su perverso objetivo. Ojalá que aquellos que llevan adelante esta clase de hermosos proyectos humanos no se desesperen y sigan adelante con los mismos.

Hubo muchas voces de protesta en la sociedad israelí por lo ocurrido; está bien y es bueno que esas voces se hagan escuchar cada vez más fuerte. Cuando ocurren estos actos de barbarie quisiera escuchar también las voces de referentes religiosos nuestros (quizá las hubo) que, en nombre de los valores judíos, espero se opongan  con todo su ser.

“Mis” valores judíos, tal como los conozco, entiendo y aprecio, se oponen a estos actos de vandalismo.

Entre el proyecto de Ley de Nacionalidad y lo ocurrido en el Colegio bilingüe judeo-árabe hay de alguna forma algún “cruzamiento”: hay cosas en común.

Somos conscientes que lamentablemente, del lado árabe palestino (incluyendo a la mayoría de los así  llamados “moderados”) hay resistencia al diálogo, al abierto reconocimiento, a la convivencia y por lo tanto a la paz. 

No debemos actuar de la misma forma. En ninguna circunstancia  y bajo ningún concepto.

 En lo que de nosotros dependa, hagamos lo humanamente posible para favorecer la convivencia, la tolerancia y la paz. Por algo se empieza. 

El Proyecto Iad Veiad es un hermoso y buen ejemplo.

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)

http://www.mensuarioidentidad.com.uy/israel-y-medio-oriente/israel-en-profundidad/sintomas-preocupantes-en-la-sociedad-israeli

Descripción foto: Síntomas preocupantes en la sociedad israelí.  No ocultarlos y debatirlos

Son de los temas que uno como judío y sionista preferiría no tener que escribir (por supuesto que siempre está la otra alternativa: no escribir). Entre otras razones por el temor de que “alguien” haga mal uso de estos comentarios, agregando un elemento más a su arsenal anti-israelí y/o antisemita. Soy conciente de que eso puede ocurrir. No obstante, no puedo permanecer callado. También en Israel hay muchos que no permanecen callados.

El tema preocupa. Por distintas circunstancias la sociedad israelí –o sectores de la misma, no quisiera generalizar- se está alejando de los valores que en su momento tuvieron los "padres fundadores" de la nación. Esto incluye al gobierno que es, parcialmente, también reflejo de la sociedad israelí.

Quiero hacer mención de dos hechos puntuales que son del pasado muy reciente: 

1-El proyecto de “Ley de Nacionalidad” (tema actualmente vigente)

 2-El atentado contra el colegio bilingüe judeo-árabe de Jerusalem.

El proyecto de Ley de Nacionalidad tiende a “afianzar” o “enfatizar” el carácter judío del Estado de Israel. Pero el tema pasa por el hecho de que ese “énfasis” o "afianzamiento" iría en detrimento del carácter democrático del Estado. Sin quererlo –¿o queriendo?- el proyecto contrapone judaísmo a democracia. No hay necesidad de hacerlo. El carácter judío del Estado de Israel ya queda plenamente de manifiesto en la Declaración de Independencia, al mencionarse en uno de sus parágrafos el “Estado judío en la Tierra de Israel”. También queda de manifiesto mediante, por ejemplo, leyes como la Ley del Retorno. ¿Qué más? ¿Qué duda cabe acerca del carácter judío del estado? 

¿Por qué solicitarlo permanentemente hacia adentro y hacia fuera?

Este proyecto de ley mal habido y la percepción que muchos tienen del mismo va en detrimento de la democracia, va en detrimento de  grupos minoritarios que viven en Israel y son ciudadanos con iguales derechos y obligaciones. O debieran serlo.

Quienes elaboraron en su momento la Declaración de Independencia de Israel, con inteligencia  dosis de realismo y sabiduría, formularon una síntesis nada simple entre judaísmo y democracia. ¿Por qué modificarlo ahora? ¿Por qué modificarlo? Éticamente no está bien. Y por si esto fuese poco, echa más leña al fuego. En una situación siempre compleja. Inestable y sensible. Y además: dónde queda la aplicación del precepto bíblico que conceptualmente dice algo así como “Una misma ley habrá para todos los habitantes del país”.

 Por suerte se han levantado voces, como la del propio digno Presidente de Israel, Rivlin , cuestionando con toda clase de argumentos dicho proyecto de ley. Como así  también se han expresado jueces.  Y muchos integrantes de distintas corrientes político-partidarias. 

Porque siguen habiendo  voces sensatas en Israel.

El Primer Ministro Netanyahu tiene, entre otros, un problema muy serio: hay en su gabinete quienes están más a la derecha que él y presionan sobre él. Por otro lado y por fortuna, Israel sigue siendo -¿hasta cuándo?- una sociedad democrática en la cual éste tipo de temas puede francamente discutirse.

Somos especialistas en complicarnos las cosas. 

Esperemos- escribo a título personal-que el proyecto “Ley de Nacionalidad” no salga ni siquiera en una versión moderada. En caso de ser aprobado, de la forma que sea, sería absolutamente  contraproducente: ética y políticamente. Fomentaría aún más división a todo nivel y las consecuencias serían muy malas tanto a nivel interno como  a nivel internacional. 

Pilar Rahola, una de nuestras mejores amigas en el mundo, también se ha manifestado contraria a este proyecto de ley. ¿Estamos dispuestos a perder los pocos amigos que, abiertamente, contra viento y marea se la juegan por nosotros en el mundo?

La red de escuelas Iad Veiad –literalmente "mano con mano"- es un hermoso proyecto que se viene aplicando hace algún tiempo en Israel: escuelas bilingües judeo-árabes. En distintas partes del país. Cerca de 1000 alumnos judíos y árabes participan de las mismas. El objetivo es claro: estimular, desde la más tierna infancia, la convivencia entre los niños árabes y judíos que asisten a dicha red escolar. Tender puentes. Educar hacia la paz. 

Se empieza desde abajo. Es bueno, muy bueno que -a modo de ejemplo- cuando se acerca el shabat tanto unos niños como otros puedan decirse  shabat shalom. Es bueno que los nuestros aprendan a decir “salam”. Es bueno que los niños árabes aprendan a decir "shalom". Es muy bueno que algo así exista (como es muy bueno, muy loable y tiene mucho en común el proyecto de orquesta israelí-árabe-palestina del director Baremboim, más allá de lo polémico del personaje, más allá de dichos suyos con los cuales en lo personal muchas veces no concuerdo). Todo lo que se haga para estimular la convivencia a cualquier edad me parece muy bien. Cuanto antes mejor.

Que “del otro lado” por lo general no hay demasiada reciprocidad es cierto. 

Eso de todos modos no nos exime de hacer, dentro de nuestras posibilidades, lo que debemos hacer.

Hace algunas semanas, una de las escuelas de la red Iad Veiad  en Jerusalem, fue objeto de un atentado realizado por extremistas “nuestros”. Vergüenza.

 Aparecieron “graffitis” en algunas de las aulas de la escuela, algunos de las cuales recordaban al antidemocrático Rabino Kahana, y otros que realmente me da mucha verguenza escribir.

El hecho de que este vandálico acto se haya cometido en momentos en que no había clase, no minimiza el atentado más allá del hecho de que, por cierto,  terroristas de otras partes del mundo realizan sus atrocidades intencionadamente, con los niños adentro.

Los extremistas que atentaron contra Iad Veiad atentaron contra la sana convivencia de los niños. Espero, confío en que no logren su perverso objetivo. Ojalá que aquellos que llevan adelante esta clase de hermosos proyectos humanos no se desesperen y sigan adelante con los mismos.

Hubo muchas voces de protesta en la sociedad israelí por lo ocurrido; está bien y es bueno que esas voces se hagan escuchar cada vez más fuerte. Cuando ocurren estos actos de barbarie quisiera escuchar también las voces de referentes religiosos nuestros (quizá las hubo) que, en nombre de los valores judíos, espero se opongan  con todo su ser.

“Mis” valores judíos, tal como los conozco, entiendo y aprecio, se oponen a estos actos de vandalismo.

Entre el proyecto de Ley de Nacionalidad y lo ocurrido en el Colegio bilingüe judeo-árabe hay de alguna forma algún “cruzamiento”: hay cosas en común.

Somos conscientes que lamentablemente, del lado árabe palestino (incluyendo a la mayoría de los así  llamados “moderados”) hay resistencia al diálogo, al abierto reconocimiento, a la convivencia y por lo tanto a la paz. 

No debemos actuar de la misma forma. En ninguna circunstancia  y bajo ningún concepto.

 En lo que de nosotros dependa, hagamos lo humanamente posible para favorecer la convivencia, la tolerancia y la paz. Por algo se empieza. 

El Proyecto Iad Veiad es un hermoso y buen ejemplo.

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)

http://www.mensuarioidentidad.com.uy/israel-y-medio-oriente/israel-en-profundidad/sintomas-preocupantes-en-la-sociedad-israeli