Israel, palestinos y soberanía

Opinión
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El virus Corona y la crisis económica que provocó ocupa la mayoría de los titulares en la prensa israelí. Pero no es único ítem, hay dos temas más ocupan los titulares: el juicio al Primer Ministro Nataniahu y el proyecto de declarar la soberanía israelí a territorios de Judea y Samaria de acuerdo al programa de paz del Presidente americano Donald Trump.
La situación que regula hoy día las relaciones entre Israel y los palestinos está basada en los acuerdo de Oslo de los años 90.

El virus Corona y la crisis económica que provocó ocupa la mayoría de los titulares en la prensa israelí. Pero no es único ítem, hay dos temas más ocupan los titulares: el juicio al Primer Ministro Nataniahu y el proyecto de declarar la soberanía israelí a territorios de Judea y Samaria de acuerdo al programa de paz del Presidente americano Donald Trump.
La situación que regula hoy día las relaciones entre Israel y los palestinos está basada en los acuerdo de Oslo de los años 90.


El acuerdo llegado en esa época dio vigencia al reconocimiento del Estado de Israel por parte de la OLP – Organización de Liberación de Palestina- y el reconocimiento de este organismo por parte de Israel. Paralelamente se creó la Entidad Palestina que sería el organismo regulador y el copartícipe de Israel en las conversaciones de paz.
El acuerdo dividió el terreno de Judea, Samaria y Gaza en tres zonas A, B y C.
En la zona A la administración civil y la seguridad están en manos de la Entidad Palestina, en la zona B los palestinos administran la parte civil y la seguridad está en manos de Israel. En la zona C tanto la parte civil como la de seguridad están en manos de Israel. Las zonas A y B ocupan alrededor de 20% del terreno cada una y la zona C el 60% restante. Las grandes ciudades palestinas está todas en la zona A. La Entidad Palestina tiene su sede en la ciudad de Ramalla.
Desde los acuerdos de Oslo hubo negociaciones entre las partes, las más importantes pero que no llegaron a acuerdos fueron en la época del Primer Ministro Barak y del Primer Ministro Olmert.
En el interín el gobierno del Primer Ministro Ariel Sharón decidió que Israel se retirara de la franja de Gaza unilateralmente y desmanteló los poblados judíos que existían allí. Poco después el Hamás, grupo palestino radical contrario a la ideología de la Entidad Palestina y que está en contra de la existencia del Estado de Israel se apoderó por la fuerza de la franja de Gaza. Desde ese momento el Hamas no reconoce la autoridad de Ramalla sobre Gaza.
De hecho tenemos, por lo tanto, dos entidades palestinas, una con sede en Ramalla y la otra en Gaza.
La historia de Israel con el Hamas es conocida por todos.
En enero de este año el Presidente americano Donald Trump dio a conocer su programa para la paz. Este programa otorga el derecho a Israel de anexar un 30% del territorio de Judea y Samaria y sobre el 70% restante los palestinos podrán tener su Estado al cabo de unos años luego de cumplir con algunos requisitos como ser eliminar los ataques y actos terroristas incluido de Gaza, aceptación de Israel como Estado judío, renuncia a Jerusalem oriental como capital y al derecho de los refugiados de volver a Israel. El Estado sería desmilitarizado, las fronteras y los espacios aéreo y cibernético estarían en manos de Israel.
Los palestinos rechazaron el proyecto y en Israel hubo también oposiciónor parte de la izquierda pero también de la extrema derecha que está en contra ya que no están dispuestos a aceptar un Estado palestino.
El nuevo gobierno israelí decidió implementar la primera parte del programa, es decir la anexión de territorios en Judea y Samaria a Israel el 1 de julio.
La decisión israelí tuvo severas críticas de parte de los palestinos quienes decidieron suspender todos los acuerdos con Israel, principalmente lo relacionado con la defensa.
Los países europeos también criticaron pública y enérgicamente a Israel y varios países incluso propusieron tomar sanciones si Israel anexa unilateralmente los territorios. También Jordania hizo público su rechazo pero la mayoría de los países árabes fueron más discretos, critican pero no tan enérgicamente.
Jordania tiene una gran población palestina y el gobierno allí quiere que cuidar su estabilidad y no contrariar la opinión pública palestina.
El resto de los países árabes toman en cuenta la realidad que vive nuestro contorno. En este momento la máxima amenaza para mucho de ellos es Irán y ven en Israel un aliado ante este peligro.
Por otro lado el Hamás tampoco es bien visto por ellos ya que este movimiento pertenece a la Hermandad Musulmana, partido que está en contra de varios de los gobiernos de países árabes como Egipto y Arabia Saudita.
La realidad del Medio Oriente es aún más compleja e incluye otros elementos con intereses como Turquía, Rusia y otros.
Al escribir estas líneas no se sabe si el gobierno israelí implementará la soberanía en estos territorios o parte de ellos el 1 de julio o habrá postergación.
La anexión de territorios de Judea y Samaria a Israel es un punto en el cual los juristas internacionales están en desacuerdo, algunos alegando que no es legal y otros alegando lo contrario, que sí es legal.
No es mi intención entrar en la discusión pero de cualquier manera este punto no es importante. Lo que realmente importa es que en estos momentos no existe la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz con los palestinos dejando de lado incluso la posición de los diferentes sectores de la política israelí. El problema más grande está del lado palestino. Los palestinos están divididos en dos sectores territoriales sin posibilidad, al menos al día de hoy, de unirse para negociar la paz. Y hay otros puntos sobre los cuales los palestinos aún no están dispuestos a negociar como el problema de los refugiados y Jerusalem.
Llegado el momento, la anexión de territorios a Israel no será un impedimento a negociaciones de paz como no lo fue en el pasado. La anexión de Jerusalem oriental o Ramat Hagolan no fue impedimento en negociaciones realizadas en el pasado con Siria o los mismos palestinos.