Borges : treinta años de muerto

Opinión
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A pesar de conferencias, conmemoraciones, panegíricos y pompas que exaltan las metrópolis literarias, la obra de Jorge Luis Borges permanece impretérrita, sigue flotando alta y única sobre el aniversario. Poseida por su radical intemporalidad, la obra contagia al autor. Ya era en vida mas una abstraccion literaria que una presencia de carne, y la muerte lo habia recibido intangible, como un sueño a otro ,como ¨el agua en el agua¨. También su escritura, su voz, su narración y sus versos, pertenecieron a los espacios siderales de la letra, al espectro poético del lenguaje. Una perfección incesante cuyo fantasma sigue interrogando las generaciones, nuevas esgrimas retóricas que se baten sobre su luz.

A pesar de conferencias, conmemoraciones, panegíricos y pompas que exaltan las metrópolis literarias, la obra de Jorge Luis Borges permanece impretérrita, sigue flotando alta y única sobre el aniversario. Poseida por su radical intemporalidad, la obra contagia al autor. Ya era en vida mas una abstraccion literaria que una presencia de carne, y la muerte lo habia recibido intangible, como un sueño a otro ,como ¨el agua en el agua¨. También su escritura, su voz, su narración y sus versos, pertenecieron a los espacios siderales de la letra, al espectro poético del lenguaje. Una perfección incesante cuyo fantasma sigue interrogando las generaciones, nuevas esgrimas retóricas que se baten sobre su luz.
Como antes, como siempre, se lo sigue leyendo por primera vez, como a muy pocos autores del siglo XX : Kafka, Proust o Joyce, que tampoco logran envejecer. En el caso del autor argentino,las distintas pieles del posmodernismo no hacen sino confirmar los duendes anticipatorios que lo poblaban : el internet,que nunca conocio, realiza “ in vivo” “ La Biblioteca de Babel” ; “ El Jardin de los senderos que se bifurcan”, convoca el multiuniverso que hoy sugieren la fisica de particulas; el ensayo “ Kafka y sus precursores” anuncia las nuevas teorías de la historia; “ Pierre Menard, autor del Quijote”, el descubrimiento del lector en la nueva critica; y podria seguirse encontrando las semillas dormidas de este creador prodigioso, cuyos textos desde el comienzo fueron clásicos. La mejor definicion de un clasico “ ese libro antiguo que se lee como nuevo”, es la que indica su lectura como sagrada “ donde todo es necesario y nada es contingente” , según la sentencia que tambien fue de Borges.
Como Cervantes,el unico autor comparable en la lengua castellana, son sus discipulos incluso aquellos que no lo han leido nunca. No hay actualmente libro o periodico en español que no contenga,explicito o encubierto,algunos de sus giros, el modo de adjetivar, el ritmo de sus series, los verbos que adjetivan, su parquedad. Este autor mayor,que desdeñó la novela, hizo del cuento una orfebrería preciosa y del poema una cabal narración. Lograba en ambos generos la mas alta y equilibrada concentración lógica y poética, en un ejercicio constante de pensamiento y sensibilidad.
Asi como no es Cervantes ejemplo del Siglo de Oro, sino el Siglo de Oro lo que ejemplifica a Cervantes, tampoco la Argentina puede hoy entenderse sin la presencia enigmática de Borges. Sus ensayos y ficciones, develaron, quizas sin deliberación, la arquitectura espiritual de su cultura, con mas lucidéz que los estudios sociológicos o políticos de sus contemporaneos. Desde la refinada ética y estética literaria, contribuyó a desnudar el mito de origen de un país recien llegado a la historia, y revisó su pasado a contraluz del relato.Con una inteligencia irrefutable, y sin alardes ideológicos, expuso el trasfondo heterogeneo de la identidad nacional. La nación, como hoy muchos saben, es una comunidad imaginaria, y fue Borges el primero que desarmo sus piezas míticas. A diferencia de Eliot o Yeats, que amaban los mitos, o Jung o Mircea Eliade, que se envolvieron en ellos, Borges amo los mitos pero nunca se dejo envolver. Los disolvía contra el presente, evaporaba su mística en la pujanza literaria. Solía encontrar en todos sus cuentos, el barro último del los símbolos, la mitología que los subyace. Si la realidad es ese encuentro dificil con el más allá del mito, Borges fue el mayor realista histórico, a fuer de vivir en un mundo rigurosamente literario.
Quizás no sea impropio para este artículo destacar, entre los dones originales de Borges, el valiente compromiso con los judíos. No me refiero a sus dos poemas a Israel, sino el que ejerció en los años dificiles. Sartre escribio ¨Reflexiones sobre la cuestión judía¨, en la avanzada posguerra,pero presentó ¨Las moscas¨ bajo la ocupación nazi ,cuando también termino el ¨Ser y la nada¨ para una editorial colaboracionista. En cambio Borges defendió a los judios cuando el fascismo de los años treinta asolaba a la Argentina, y su posición no tenía reconocimiento humanista, ni era apoyada por el estalinismo de entonces. Sin otro apoyo que su propia visión ética, fue el único intelectual no judío que se expresó activamente contra el antisemitismo, sin enlaces ideológicos.Es suya la frase ¨ Decir que si uno es anticomunista entonces es fascista es algo que no entiendo, es como decir que si uno no es católico entonces es mormon¨. Este tino y su valor cívico no lo abandonaron nunca, tampoco cultivó su fama o promovió el premio nobel, y su reconocimiento fue tardío y siempre impopular.
Curiosamente,la Argentina,que suele enardecerse con sus ¨heroes¨ deportivos,como Maradona,Mesi o Fangio, y de musica, como Piazzola o Gardel ( cuya sonrisa se la había copiado luego Peron, según Borges), sigue inocente de haber albergado un autor mayor del siglo XX . Sucede por su carencia de demagogia, por una posición ajena a los nacionalismos,las multitudes y las exaltaciones, que lo llevo a sentenciar que ¨el futbol es popular porque la estupidez es popular¨.
En un ensayo sobre afinidades de Borges y Freud , había observado años atrás el carácter revolucionario que otorgó a Freud,por judío, y a Borges por excéntrico a su tiempo y en un país sin memoria , el encuentro con los simbolos, la representaciones constituidas que sostienen la cultura. Ambos rasparon su barro, mostraron sus raices, desde la fértil y ancestral ¨sospecha¨ judía y desde la pasión permanente por desarmar las metáforas que nos forman.
Mucho antes de conocer la clasica edición de Gershom Sholem sobre la mística judía en los años cuarenta, Borges ya habia conocido y escrito sobre la Cabala en los treinta, cuando los estudios de Leon Dujovne eran apenas conocidos. Del libro ¨Las pandilla de Nueva York (1928), tomo precisamente el gangster judío, desmitificando un prejuicio antisemita en su Historia Universal de la Infamia. La referencia a los judíos era notoria en sus relatos y poemas, porque idealizaba la tenacidad y el cosmopolitismo, el fervor de la fe y la multiplicidad histórica. Por eso adversaba el nacionalismo, pontificaba que un Argentino puede heredar todas las literaturas europeas, a diferencia de un alemán o un frances, y que podrían aprender la suerte cosmopolita de los judíos.
Este aniversario confirma otra vez su carácter especial de ¨criatura¨ literaria, un singular ser de largo aliento en la cultura, con vida prolongada y minuciosa, como procuraba Thomas Man o Anatole France, y al mismo tiempo con la intensidad revolucionaria y vertiginosa de Rimbaud o Verlaine. Pero una pasión de largo plazo es casi un oximorón, como instante eterno, o eternidad fugaz, y quizas por eso su aura sigue flotando ajena sobre el aniversario