Yom Hazicarón

Opinión
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Seguramente solo para el pueblo israelí, esta fiesta adquiere la trascendencia tan particular y tan nacional que cada año precede a la mega celebración de Yom Hatzmaut (Día de la Independencia del Estado de Israel). Es dificil no encontrar en alguna familia israelí la falta de un padre, tio, hijo o hija que no haya caido en alguna de la guerras que desde su independencia ha librado el Estado de Israel, por eso su carácter tan particular y especial, reducido al nucleo básico de esta sociedad tan joven, pero que arrastra tanto dolor desde mucho antes de su fundación política.

Seguramente solo para el pueblo israelí, esta fiesta adquiere la trascendencia tan particular y tan nacional que cada año precede a la mega celebración de Yom Hatzmaut (Día de la Independencia del Estado de Israel). Es dificil no encontrar en alguna familia israelí la falta de un padre, tio, hijo o hija que no haya caido en alguna de la guerras que desde su independencia ha librado el Estado de Israel, por eso su carácter tan particular y especial, reducido al nucleo básico de esta sociedad tan joven, pero que arrastra tanto dolor desde mucho antes de su fundación política.

Y su carácter es nacional, porque todos los que habitamos esta tierra, provenientes de todos los rincones del planeta, nos sumamos al dolor y al recuerdo de todos aquellos que perecieron por la defensa de la patria. Cuando comienza a sonar la primera sirena, en cada ciudad, un acto importante paraliza la vida cotidiana y en estremecedor silencio, los ojos llorosos se dirigen hacia el cielo para dedicar entre todos alguna íntima plegaria, que pueda recordar a todos y cada uno de nuestros heroes. A las oraciones tradicionales del pueblo judio, les siguen los nombres de cada uno de los caidos en su Ciudad y canciones o relatos de sus famil;iares. El Hatikva, cierra la noche, iluminada por la luna y unas estellas conmovidas que nos anuncian el final de la jornada.

A la mañana siguiente, las ceremonias se realizan en los cementerios militares, allí el recuerdo vuelve a ser mas particular, familiar y de características castrenses, donde un recogimiento general comienza otra vez con la sirena eterna y dolorosa, continúa con el Kadish, la oración fúnebre del Malé Rajamim; palabras alusivas, una salva de balas militares y por fin el Hatikva, ese Himno del Estado de Israel, que nos abraza a todos y que nos indica que la esperanza, es nuestro único consuelo y tambi'en nuestra fortaleza para encaminarnos hacia el futuro. Esta vez el escenario es distinto, así como el color del cielo y el astro que anuncia con su luz que el día precedió a la oscuridad.

Una de las características mas notorias es el dolor, el llanto y el recuerdo, la tristeza y la emoción por quien yace en esas tumbas tan cuidadas, pero solas sus almas; las familias aquí y sus espiritus libres, como la lucha por la libertad que cada uno de elllos defendió.

Lo mas curioso y digno de mención es el amor de los familiares, las palabras son dulces y repletas de cariño. No existe odio, ni deseos de venganza, tampoco de justicia. Cada padre, hermano, hijo, sabe que la muerte de su ser querido fué la ofrenda para la patria que nacía y que lucho por su liberación. Se acata la noción del deber, de la obligación innata en cada uno uno de los nacidos en esta tierra de luchar tantas veces como sea necesario para preservar al pais de una derrota que signifique su destrucción y la del pueblo judio todo.

Al terminar el Acto, una madre simplemente exclamó: otro año mas....., así de simple y cruel, hay que volverr a casa y dejar en soledad a esa vida truncada que murió por un ideal personal y a la vez nacional. A ellos les debemos lo que somos; como hambres y como sociedad, lo que logramos y lo que tenemos; lo que seremos y lo que crearemos.

Así transcurre en Israel, este día tan especial. El próximo año otra vez con convocaremos para estas mismas ceremonias. Quien no recuerda a sus heros, no merece un gran destino. Gracias a todos ellos y a todas las familias que han sabido cambiar el dolor por el odio y el dolor por la venganza. A todos los amamos.

Otra vez ha oscurecido, pero ahora la alegría altera el ritmo de nuestras vidas. Llega Yom Hatzmaut. Del dolor a la alegría; del recuerdo a la satisfacción de saber que somos y seremos un gran pais.