Israel, una vez en la vida

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Visitar Israel es una experiencia que hay que vivir, como mínimo, una vez en la vida.

Visitar Israel es una experiencia que hay que vivir, como mínimo, una vez en la vida.

¿Por qué? Por una infinidad de razones, pero para hacer este artículo más manejable, vamos a elegir sólo 5. La primera, y más importante, es su gente. Lo maravillosamente hospitalarios que son los israelíes y esto se debe a que el territorio está en un lugar estratégico, justo donde se fusiona lo mejor de Oriente Medio con la sofisticación europea y la educación americana. El resultado es sobrecogedor, porque cuando un israelí te abre sus brazos, es para siempre. Te harán sentir como en casa o incluso mejor. Así que a disfrutar de los mejores restaurantes, hoteles, guías, tiendas... todos esos sitios donde queramos que nos mimen y nos hagan sentir especiales. Si eso es lo que buscas, este es tu lugar.

En segundo lugar, si lo que te gusta, son los lugares con clase, divertidos, con encanto, bonitos... entonces tienes que visitar Tel Aviv, porque es la capital de lo "cool", es decir, de lo más guay. Y no, no estamos exagerando. Es una ciudad vibrante, diversa, excitante y sobre todo, diferente. Todo ello, a pesar de que no es una gran ciudad, de esas que hasta da pereza recorrer, al contrario. Pensad en esas playas de arena dorada en fusión con una ciudad comercial, llena de tiendas de todo tipo, desde las más chic, hasta los tenderetes de los mercados donde es posible encontrar cualquier cosa y a cualquier precio. Incluso esos edificios de la Ciudad Blanca, con más de 4.000 edificios Bauhaus que deleitarán a entendidos en arquitectura y sorprenderán a simples curiosos que quieran darse un paseo para apreciar su originalidad. Por último, la vida nocturna, que no tiene nada que envidiar a ninguna otra ciudad porque es auténtica y única, la atmósfera del ocio en Tel Aviv sólo se puede definir con una palabra: Guay. Y por si fuera poco... lo más de moda ahora mismo es recorrerla en bicicleta.

Pero si lo que buscas no es la ciudad... entonces tienes que hacer la maleta y llenarla de bañadores, porque el mar Muerto es algo fuera de lo normal. 423 metros bajo el nivel del mar se encargarán de que tu cuerpo esté relajado durante todo el día. Flotar en sus aguas, sin esfuerzo es literalmente una terapia, de hecho muchos spas ofrecen terapia de flotación como método de relajación extrema, es más, dicen que flotar durante 20 minutos equivale a 8 horas de sueño reparador. Si además lo haces a cielo abierto... el resultado se multiplica. Y todo esto sin mencionar las propiedades de esas aguas y sus barros sobre nuestra piel. Decir espectacular es decir muy muy poco. Dicen que sus beneficios sobre la salud son innumerables, pero de verdad, lo de la piel es algo inmediato y sorprendente. Ningún spa del mundo puede competir ni de lejos. Os lo garantizo.

La cuarta razón es hace referencia a esa nueva moda de seguir una novela a través de los escenarios que narra. En este caso hablamos de la Biblia, pero lejos de su connotación religiosa, lo cierto es que se trata de un libro con cierto carácter histórico y hacerse una ruta por Israel siguiendo sus textos puede ser fabuloso. Algunos sitios os parecerán menos interesantes, pero otros, como el monte de las Bienaventuranzas, el lago Tiberias, Nazaret... hay tantos. De hecho en Jerusalén hay una ruta que recorre la pasión de Cristo (Vía Dolorosa). Es algo muy sorprendente, sobre todo cuando observas que hay detalles que no han cambiado en dos siglos, por ejemplo, la escalera de la entrada al Santo Sepulcro. El resto, tendréis que descubrirlo por vuestra cuenta.

Y por último, Israel es un lugar único, efectivamente, a la religión, porque la Ciudad Vieja de Jerusalén ha sido declarada la ciudad más santa del mundo, ya que contiene importantes lugares religiosos para los judíos, los musulmanes y los cristianos, prácticamente al lado unos de otros. Sólo con cruzar el umbral de una puerta, la atmósfera cambia y parece que hemos viajado a otro país y todo en perfecta convivencia. Un lujo que podemos recorrer con sólo dar unos pasos.