Errores en la educación judía en la diáspora

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Una de las dificultades que encuentro en muchos correligionarios es la de mirar más comprehensivamente las dos caras de la moneda en el conflicto entre Israel y los árabes (y más específicamente los palestinos), y de entender las particularidades del judaísmo, el cristianismo y el Islam, intentando comprender a cada uno desde los anteojos de los portadores de cada identidad y no desde los nuestros.

Una de las dificultades que encuentro en muchos correligionarios es la de mirar más comprehensivamente las dos caras de la moneda en el conflicto entre Israel y los árabes (y más específicamente los palestinos), y de entender las particularidades del judaísmo, el cristianismo y el Islam, intentando comprender a cada uno desde los anteojos de los portadores de cada identidad y no desde los nuestros.
En el primer caso hay un marcado sesgo pro israelí que idealiza lo que hagan sus gobiernos y por otro lado confunde, ignora o tergiversa muchos factores que le son relevantes al otro. En el segundo, como dice el profesor Moshé Sharon “cuando en Occidente hablamos sobre el Islam, tratamos de utilizar nuestro idioma y aplicar nuestra terminología. Hablamos del Islam en términos de democracia, fundamentalismo, parlamentarismo y toda clase de términos tomados directamente de nuestro léxico. Mi profesor, uno de los principales orientalistas en el mundo, dice que hacer esto equivale a un reportero tratando de escribir una nota sobre un partido de críquet usando términos del béisbol. No se puede utilizar para una cultura o civilización el lenguaje de otra. Para el Islam, usted tiene que utilizar el idioma del Islam” (Para entender el Islam, Moshe Sharon, UHJ 27/9/2006).
Tengo la impresión que en los colegios judíos, movimientos juveniles y sinagogas hay mucha militancia por la causa judía y sionista en un afán de fortalecer la identidad judía y sionista de los alumnos y de dotarlos de la información relevante para conocer a fondo los temas que tocan a la existencia del pueblo judío. Eso está bien, sin embargo no son suficientemente fuertes cuando se trata de darles la posibilidad de ver las cosas con los ojos de los palestinos, los cristianos o musulmanes, según el caso, para ampliar su comprensión de esos temas tan conflictivos y evitar el sentido de sorpresa, indefensión, apatía o respuesta hepática cuando ocurren cosas en el Medio Oriente que los judíos no logran entender sobre las cuales son interpelados. De allí que es difícil encontrar en las comunidades latinoamericanas voceros calificados y persuasivos que den la cara por Israel tanto en épocas de tranquilidad como en las que hay conflictos sangrientos por explicar respecto al Medio Oriente o el mundo en general. De allí también que muchos judíos prefieren mantenerse silenciosos respecto a Israel cuando los medios sistemáticamente desarrollan una cobertura hostil a sus posiciones nacionales, lo que es incómodo para quien no tiene una comprensión cabal del porqué de esas confrontaciones ni el entrenamiento para lidiar con ellas.
Sin duda las preguntas, críticas o cuestionamientos que los judíos nos hacemos sobre el judaísmo o sobre Israel, o las convicciones de "tener la razón" que solemos sostener, no son las mismas que las que se hacen quienes no son judíos y menos aún si es que son árabes o musulmanes.
Lamentablemente

 
el contexto de una vida comunitaria centrada en sí misma, que desarrolló la estrategia de colegios judíos para judíos alimentada además por posturas como “no te juntes con los que no son judíos” -para prevenir la asimilación- lejos de lograr fortalecernos, han creado carencias en nuestra comprensión del mundo. Si conocer la identidad, visiones y costumbres de “otros” pone en riesgo las “nuestras”, algo anda mal en las “nuestras”. Al final de cuentas, lo que le estamos criticando a los árabes y musulmanes -así como a las diversas sociedades cristianas por el mundo- es que entiendan nuestras particularidades, sensibilidades, tradiciones, las respeten y nos permitan vivir en paz con ellas. ¿Hacemos lo mismo nosotros respecto a los otros?
Aclaro que no objeto la existencia de colegios o movimientos juveniles judíos que son espacios necesarios e importantes que pueden permitir una ventajosa educación judía. Estoy hablando de los enfoques pedagógicos y culturales que se desarrollan en muchos de ellos que lindan con el mismo tipo de adoctrinamiento o fanatismo que criticamos en otros.
Digo todo esto porque veo constantemente por parte de correligionarios judíos de diversos países una enorme dificultad por entender los puntos de vista de quienes no son judíos que tienen una postura crítica hacia los judíos o Israel, y una frecuente actitud de ver como enemigos o antisemitas a quienes hacen señalamientos que cuestionan cosas que hacen los judíos o Israel, cuando pueden nacer de la ignorancia o de convicciones asumidas de buena fe. (Excluyo, claro, a los críticos que tienen un militante afán de destruirnos o nos atacan por seguir consignas o conveniencias que no nacen de la buena voluntad de entender las cosas sino del alquiler de sus versiones y plumas). Esto se hace más patético por ejemplo cuando lo mismo que dice un israelí opositor a su gobierno lo dice un gentil o palestino, es asumido como expresión de un inaceptable antisemitismo o como parte de una alianza para destruir a Israel.
Creo que los judíos y sionistas tenemos mucho de qué enorgullecernos por los pilares que sostienen al judaísmo, nuestras comunidades, colegios y movimientos juveniles, y por los valores que encontramos en la creación y desarrollo de Israel en sus múltiples facetas sociales y nacionales. He estado por décadas en la primera línea para darlo a conocer al mundo gentil. Pero eso no implica desconocer que algunas de las estrategias que hemos utilizado no nos han ayudado a entender el mundo, la geopolítica, la política real, los intereses que mueven a las naciones y las visiones culturales diversas que existen en el planeta.
Tratar de explicarnos todo lo que pasa en relación al judaísmo o a Israel solamente desde el punto de vista de la concepción de mundo de los judíos y "su verdad" termina siendo bastante limitante. La educación judía siglo XXI debería replantearse todos estos asuntos.

Educador y dirigente comunitario
Lima -Perú.