De cómo afrontar el malestar psicológico por el coronavirus

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Adriana Nahmod, Psicóloga especialista en educación y familia

Es imposible hablar de otro tema. Es imposible pensar en otra cosa. El coronavirus ya se considera una pandemia y está provocando gran preocupación y malestar emocional a nivel individual y colectivo.

En un mundo hiperconectado y con sobredosis de información, el exceso de mensajes puede generar confusión, angustia, ansiedad y miedo. El modo natural para intentar calmarnos, y hacer frente a la INCERTIDUMBRE, es buscar información y pruebas. Cuando estas son insuficientes, tendemos a llenarlas de “relatos”, “cuentos”… El ser humano necesita encontrar respuestas, razones lógicas, argumentos válidos para calmar su miedo y su ansiedad.

Adriana Nahmod, Psicóloga especialista en educación y familia

Es imposible hablar de otro tema. Es imposible pensar en otra cosa. El coronavirus ya se considera una pandemia y está provocando gran preocupación y malestar emocional a nivel individual y colectivo.

En un mundo hiperconectado y con sobredosis de información, el exceso de mensajes puede generar confusión, angustia, ansiedad y miedo. El modo natural para intentar calmarnos, y hacer frente a la INCERTIDUMBRE, es buscar información y pruebas. Cuando estas son insuficientes, tendemos a llenarlas de “relatos”, “cuentos”… El ser humano necesita encontrar respuestas, razones lógicas, argumentos válidos para calmar su miedo y su ansiedad.

Resulta que hoy, frente a este impacto global sin precedentes, recurrir a la información que circula en las redes sociales no necesariamente resulta efectivo, y hasta puede dar lugar al efecto contrario aumentando la confusión, generando angustia, paranoia y desasosiego.

Por ello, es fundamental atender las indicaciones y la información que proviene de fuentes oficiales y de los profesionales, y aun así, tratar de regular/dosificar y evitar caer en la sobrecarga informativa, ni tampoco dejarnos apabullar o por rumores y/o versiones no confirmadas que dan lugar a innumerables interpretaciones y pronósticos de comentaristas y agentes de prensa.

Esta terrible crisis sanitaria nos obliga A TODOS a quedarnos en casa, lo que genera situaciones estresantes, de frustración, tensión y aburrimiento.

Es recomendable mantener el buen estado de ánimo, la calma y la tranquilidad

Para ello, la pregunta que debemos hacernos es: qué puedo hacer yo, “a pesar de”, y con esta realidad? Centrarse en lo que sí, intentar ponerlo en práctica como una manera de volver a tener el control sobre la situación.

El consejo para sobrellevar el confinamiento es buscar cosas que hacer, planificar todo lo posible y no improvisar.

Para quienes viven con otras personas, es importante consensuar ciertas normas, comprender las necesidades específicas de los demás y respetar espacios y tiempos diferenciados. Es fundamental prestar especial atención a nuestros pensamientos y sentimientos y sobre todo, a lo que se dice y el modo en que se expresa. Son momentos difíciles, en que el ánimo puede resquebrajarse, y una mala comunicación puede derivar en discusiones y momentos desagradables que solo causarán perjuicios.

Estar juntos en casa puede ser una oportunidad para pasar el tiempo en familia, compartiendo momentos de ocio, haciendo cosas como jugar a juegos de mesa, escuchar música, bailar o ver la televisión juntos.

Además, gracias a la tecnología, estar confinado no significa estar aislado. Teléfonos y ordenadores permiten, escribirse y conversar con otras personas, incluso viéndolas a la cara y sin importar que estén lejos, en otra ciudad u otro país.

Casi todos tenemos pequeñas cuentas pendientes: actividades que queremos hacer pero para las cuales -nos quejamos siempre- "no tengo tiempo". Pues bien, este puede ser el momento más oportuno para leer, cocinar, ordenar, decorar una habitación, aprender a tocar un instrumento musical, etc.

Aunque parezca obvio recordarlo, además de atender las recomendaciones para cuidarnos y cuidar a los demás del contagio del coronavirus, es fundamental mantener los cuidados que la propia salud requiere en el día a día: mantener una dieta equilibrada, dormir el número de horas adecuado (ni menos, ni más) y en los horarios correspondientes, exponerse a la luz natural al menos unos veinte minutos por día, no dejar de ducharse a diario (parece un chiste, pero es fácil caer en esa clase de auto abandono), lavarse los dientes, cortarse las uñas, afeitarse en el caso de los hombres, etc.

Por otra parte, la imposibilidad de salir de casa no significa en absoluto que no se pueda hacer actividad física. Existen aplicaciones y tutoriales en internet que sirven como guía para practicar deporte incluso en espacios reducidos. Los resultados son puros beneficios: divertirse, evitar los efectos físicos del sedentarismo y mejorar el humor. Las endorfinas y demás hormonas que el organismo segrega al ejercitarse ayudan a reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad y contribuye al bienestar general.

Un último consejo, que Andoni Gabantxo )marino español, dedicado desde hace años a la pesca de altura por lo que pasa muchos meses sin poder salir de su trabajo)quien escribió en Twitter: "No pongas fechas. Siempre plantéate que vas a volver a la normalidad en más tiempo del previsto. Si te mentalizas en que todo acaba el 1 de abril, y luego se alarga al 5, esos cuatro días son un infierno. A la contra, no sucede. Si te mentalizas en que vuelves a la normalidad el 5, y al final todo acaba el 3, esos días son un regalo".

Todos estos consejos o estrategias son sin duda muy útiles para sobrellevar el encierro obligado, a la vez que pretendan dar una especial atención a la salud emocional.

La huella psicológica del coronavirus a nivel individual va a depender de cómo cada persona gestione esta situación y de la red de apoyo con la que cuente. Hay veces que también hay que saber pedir ayuda para sentirnos cuidados. Por eso, si alguien detecta -en sí mismo o en alguna de las personas con las que convive- señales de ansiedad importante, que no dude en buscar apoyo terapéutico.