José Ignacio Rodríguez

En el plano natural y espiritual los Principios establecidos son inmutables, imperecederos e incontestables bajo cualquier punto de vista que se contemplen. En muy poco tiempo estaremos celebrando la Fiesta de la Luz, más conocida por Janucá, y ya nos conviene estar preparados para tan especial acontecimiento anual.

Israel es un país donde la mayor parte del año no llueve. Durante generaciones la gente que vivía en la región estaba asentada en localidades cercanas a fuentes de agua, arroyos o manantiales.

Hace pocos días el Primer Ministro de Israel Benjamín Nataniahu realizó una visita a Kenia con motivo de la asunción al poder del nuevo presidente del país. En esta ocasión Nataniahu se encontró con líderes de países africanos entre ellos de Ruanda y aprovechó para informar que Israel abrirá una embajada en dicho país.

La decisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del 29 de noviembre de 1947 ( kaf tet benovember en hebreo) de dividir Palestina y crear dos estados, uno árabe y otro judío es uno de los logros más importantes del Movimiento Sionista.
Terminada la Segunda Guerra Mundia, con miles de judíos sin lugar donde volver, habiendo pasado las atrocidades del holocausto y tomando en cuenta los problemas existentes entre árabes y judíos en Palestina,se trajo a la mesa de las Naciones
Unidas la necesidad de buscar una solución a estos problemas.
Se formó una comisión (UNSCOP) .
Esa comisión estaba integrada por representantes de 11 países: Australia, Canadá, Checoslovaquia, Guatemala, India, Irán, Países Bajos, Peru, Suecia, Uruguay y Yugoslavia.
Es mundialmente reconocida la contribución de los representantes sudamericanos a favor de la partición.
Los representantes de UNSCOP visitaron Palestina y recogieron testimonios de representantes sionistas en Palestina y Estados Unidos.
Los árabes boicotearon a la comisión.
En setiembre de 1947 fue presentado el informe de la comisión que apoyaba la finalización del mandato británico en Palestina y contenía una propuesta mayoritaria para la partición y una propuesta minoritaria para un plan de unión federal con Jerusalem como su capital.
El 29 de noviembre del mismo año la Asamblea General adoptó la resolución 181 basada en el plan mayoritario con pequeñas modificaciones.
El trabajo de los líders sionistas consistió en convencer a los países miembros de la ONU en votar a favor de la propuesta.
Teniendo en cuenta que en esa época ya había comenzado la guerra fría entre la Unión Soviética y los Estado Unidos, resulta reconfortante ver que ambos países estaban de acuerdo en votar afavor del plan, cada uno por sus propios motivos e intereses.
En Estados Unidos los factores más influyentes fueron:
1 Presión de la judeidad americana y los líderes sionistas sobre el gobierno americano. El Presidente Truman estaba cercano a las elecciones presidenciales y necesitaba del apoyo judío.
2 Sensación de culpa por la falta de ayuda a la judeidad europea durante la guerra
3 El apoyo soviético a la creación de un estado judío convenció a los americanos a apoyar también la resolución para no dejar el vacío creado en Palestina por el abandono de los británicos en manos de los soviéticos.
Los factores que influyeron en la decisión soviética fueron:
1 El interés de ver a los británicos, aliados de los americanos, fuera del Medio Oriente. Los soviéticos ya tenían influencia en varios países árabes.
2 Expectativa soviética de que el apoyo a la creación del Estado Judio les otorgue presencia e influencia en la zona teniendo en cuenta que varios de los líderes judíos eran de origen ruso o oriental europeo y de ideología socialista.
3 Interés soviético en dividir entre Gran Bertaña y Estados Unidos. Gran Bretaña estaba en contra de la propuesta y Estados Unidos a favor.
4 Reconocimiento al sufrimiento judío durante la guerra y reconocimiento a los derechos nacionales del pueblo judío.
La resolución histórica de la partición de Palestina fue muy importante ya que hizo realidad el sueño del Movimiento Sionista de crear un estado judío en la tierra de Israel reconocido por las naciones.

En los últimos tiempos escuchamos hablar del problema que existe con el tanque de almacenamiento de amoníaco en la zona de la Bahía de Haifa. Lo que no conocemos es la historia del amoníaco en Israel, una historia que merece ser conocida.

Por qué Palestina sí y Kurdistán no ?
O por qué Kurdistán no y Palestina sí?
La respuesta es muy simple- no justicia ni derechos humanos, no derechos históricos o autodeterminación de los pueblos. La respuesta es otra- intereses y política. Mezclada por supuesto con mucho antijudaísmo, comúnmente llamado antisemitismo.

Entre los años 1881-1882 tuvo comienzo la Primera Aliá.
A partir del siglo 19 la emigración de los países de Europa Oriental hacia Europa Occidental y América aumentó considerablemente con respecto a siglos anteriores. Las penurias económicas fueron los motivos fundamentales de esta emigración. El desarrollo de los medios de comunicación y transporte facilitaron este proceso. Decenas de millones de personas emigraron, entre ellas varios millones de judíos. Durante la segunda mitad del siglo, las persecuciones y pogromim estimularon la emigración de los judíos.

El 2 de noviembre de 1917 el Ministro de Relaciones Exteriores británico James Balfour envió una misiva al Barón Rotchild cuyo contenido expresaba que el gobierno de Su Majestad ve con beneplácito el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina. Fue esta la primera vez en siglos que hubo un reconocimiento de los derechos judíos de tener un lugar en la tierra de Israel.

50 años han transcurrido desde la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967.
Esta guerra cambió de forma radical la realidad israelí. El país se vio libre de las amenazas árabes, Jerusalem fue reunificada, el pueblo judío pudo volver a rezar en el muro de los Lamentos, la economía cobró un nuevo empuje.